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25 de septiembre de 2012

El Ferrocarril set 72

"No hay antagonismos entre los intereses de Chile y Bolivia, ni hay entre Chile y Bolivia cuestiones provechosas de frontera. Esas cuestiones sólo existen entre el Perú y Bolivia. Es Bolivia quien puede ganar adquiriendo una parte del litoral peruano. Chile no necesita del litoral de nadie. 
He aquí­ la verdad. Por eso Bolivia ambiciona rectificar sus fronteras, debe ser nuestro aliado y no nuestro enemigo, en lugar de hacerse aliado del Perú y el enemigo de Chile, que nada gana ni nada pierde con que Bolivia tenga buenos o malos puertos, esté cerca o lejos del mar, para hacer sus exportaciones."

editorial de El Ferrocarril (Chile) en setiembre de 1872 

Diario La Patria set 72

"Chile ha comprendido que, cuando pasa el rí­o Paposo obra contra la estabilidad de Bolivia y la del Perú. La Legación que negoció el Tratado de Lí­mites (de 1866) con Melgarejo, dejó en el ánimo del Dictador boliviano el incesante conato de romper con el Perú. Melgarejo terminaba los accesos de la embriaguez, lanzando su bamboleante persona en campaña contra el Perú, en busca de aquella rectificación de fronteras que Chile aconseja a Bolivia, después de tomarle su territorio y sus tesoros. La erección de las dictaduras de Bolivia y el Perú, a cuya sombra medró en 1866, le han enseñado a homologar la guerra civil en ambos Estados. Las cruzadas partirán en adelante de Chile, sobre ambos focos; y el motor que deba cambiar la escena en Bolivia no entrará antes de cambiar la que le sea adversa el Perú... 
La escuela internacional que se ha levantado en Chile pretende que Bolivia, después de cederles los cinco grados de la costa de Atacama, se haga su aliada a fin de desmembrar las costas del Perú, y venga a ser Chile el único gigante del Pací­fico"" 

del diario La PATRIA (Perú) escrito por el boliviano Julio Méndez en setiembre de 1872

13 de septiembre de 2012

Carta de Benavente al presidente

Antes de anoche recibí­ un despacho del señor Bustillo que me informa lo ocurrido en Santiago, lamento que no hubiese cuidado de evitar el entredicho que sufre, para haber llevado ante la justicia de los tribunales, a los que hicieron una compañí­a criminal para habilitar a Quevedo, en la esperanza de volver dinero en lucro enorme, la sangre que éste debía derramar.  He contestado al plenipotenciario con la fuerza que prescribe el deber. Con patriotismo que elogio, reconoce  Bustillo que el conflicto se reduce a su persona, y agrega todo su cuidado para evitar que tenga repercusión en las relaciones de ambas repúblicas. Esto es más que digno: le honra en grado especial. 
Vuelvo a sentir que su comportamiento no esté de acuerdo con mis convicciones, y también siento que ya sea hombre apropiado para continuar en esa legación. Váyase Ud. fijando en otro, y que su gabinete estudie la cuestión de si debe promoverse o evitarse el reclamo relativo a la compañí­a que iba a especular con el tesoro de Bolivia, con la sangre de sus hijos y su tranquilidad. Ese será un reclamo de fuego, y como nos conviene más estrechar las relaciones con Chile y arreglar la cuestión pendiente, quizá es preferible seguir el consejo de Sancho: no meneallo 

Carta de Benavente al presidente boliviano, escrita en Lima, 13 de set de 1872.

10 de septiembre de 2012

Nota de Benavente al Presidente Boliviano

La carta al señor Echaurren es ofensiva para ambos. Para aquel, porque contiene acriminaciones. Para el plenipotenciario, porque la intemperancia con que la escribió, esta debajo de la altura de su elevado puesto. La nota al ministro de relaciones exteriores es descortés. Contiene reticencias de mal género y alusiones que requieren explicación. 
Así­ sucedió; pedidas esas explicaciones, el señor Bustillo calló seis dí­as, y esa nueva imprudencia dio lugar al aplazamiento que le fue dirigido; aplazamiento que él motivó con su silencio prolongado y lastimante para el gobierno, a quien dio derecho para pedirle las explicaciones pendientes. No puede, no debe, un plenipotenciario guardar silencio a su placer, cuando ofende al gobierno cerca del cual está acreditado, y puede menos guardarlo cuando el mismo crea la necesidad de que se le pidan explicaciones. 

Nota de Benavente al Presidente Boliviano, escrita en Lima el 10 de set de 1872

Nota de Benavente al Presidente Boliviano

Harto desagradable es lo que allí­ ha sucedido con nuestra Legación, y no digo con nuestras relaciones porque afortunadamente la indigestión diplomática de Santiago, está constituida por hechos que atañe sólo al señor Bustillo, sólo a él y a su nombre de negociador. 
Confieso a Ud., que el señor Bustillo dejó de ser atinado y prudente en su carta al señor Echaurren y en sus notas al gobierno chileno. Sea cual fuese su convicción personal, el señor Bustillo no estaba autorizado para escribir acriminaciones que hicieran necesaria la prueba, y en ningún evento pudo descender de la altura de su puesto, para ofender, ya al intendente de Valparaí­so, ya al gobierno mismo. 

¿Por qué fatalidad lo olvidó el señor Bustillo, escribió acriminaciones que no puede verificar, y que sólo debían traer por adición a la tentativa que Quevedo contra el orden público, inconveniencias a las relaciones internacionales

Nota de Benavente al Presidente Boliviano, escrita en Lima el 10 de set de 1872